martes, 17 de noviembre de 2009



¿Qué es lo que vamos a hacer? ¿Cuál es nuestra propuesta? ¿Qué cambio vamos a sufrir para poder despertar? Hablo del despertar tras un largo letargo, un adormecimiento y entumecimiento de las ideas; después de la calma de una explosión, todo está destruido y la reconstrucción fue mínima. Me siento embarrada de petróleo que arde con electricidad, mis brazos se pegan al cuerpo y la espesa negrura impide que los despliegue. Siento que el brebaje ha logrado colarse en mi interior, mi cabeza y estómago pesan y no realizan su trabajo como solían hacerlo antes, cuando el mundo era enorme y el aire ocupaba el lugar de la materia pegajosa. Alguna vez creí que mi ignorancia era una maldición, ahora creo que en parte fue libertad y en otra parte un tiempo para tomar decisiones, para las cuales aún no me siento con suficiente madurez para tomar. ¿Cómo borrar opciones incorrectas o la falta de éstas? Desearía que el vacío y la blancura regresaran a nosotros. ¿Es posible que todavía queden restos de ella? ¿Será posible que en nuestro interior tengamos residuos de pasión que nos lleven a los extremos de esta masa viviente que tenemos por continuidad? Quiero pensar que sí. La brea no se ha solidificado aún.
¿Cómo cortarla, combatirla o deshacerla? Actualmente ni el agua limpia los pecados, sólo aguadan y facilitan un poco más el mínimo movimiento que queda. Hay que cortar lo que alimenta a este abismo que se apodera de nosotros, si no, seremos despedazados por la falta de sentimiento.

Hay que decirle adiós al eterno dormir. Primero siento que con cada exhalación una parte fétida de mi se libera. Es ácido.
Con cada exhalación se desprenden de mis piernas parte de su fortaleza.
El paso de la sangre por mis venas quema con su velocidad, pero las yemas de mis dedos de la mano agradecen su calor.
El aire que pasa por mi garganta renueva un inherente ciclo de vida regalada, no hay a quien regresarle el favor.
La fuerza de mi corazón a cada latido es enorme.
Mis nervios mandan señales que alertan y empiezan por los dedos de mis pies.
Las venas soportan un ir y venir de gasolina que fortalece mis brazos.
Las ramificaciones de mis pulmones avientan aire por mi nariz y boca,
que al fin y al cabo es un maravilloso movimiento que demuestra el triunfo de una vida sin remitente.

5 comentarios:

Débora Hadaza dijo...

alguna vez me visitaste en mi blog de "de la línea al no punto"

no se como llegaste pero bueno te aviso que se desapareció, ahora esta es mi única dirección de blog

http://notas-sobre-un-blog-de-hielo.blogspot.

César dijo...

Son mucho movimientos.
Un abrazo Ale.

Anónimo dijo...

Mejor muchos que muy pocos.

Anónimo dijo...

Vamos chica, ya supéralo. Vos despertar al mundo real

AvA dijo...

Nativo errante, no me queda más que un gracias por tomar en serio mis meros ejercicios de escritura que pasaron mi límite y edición de vergüenza para llegar ser publicados.

¡Feliz año nuevo a todos!