viernes, 13 de noviembre de 2009

“Chingonométrico”

Se ha ido noviembre y tengo unas jodidas ganas de mandar todo a la chingada. «Así nomás»
Ya lo dijo Lino Sánchez: Los días malos sólo duran 24 horas. Nada tiene que ver con la cosmología ni con el helenismo, mucho menos con la filosofía del pesimismo del buen Schopenhauer; pero sería imposible la vida para los mexicanos sin chingar ni ser chingados. Es el verbo que nos define, porque para nosotros sería imposible decir que una cosa no es poca cosa; muy chingón, chingonsísimo: ha llegado al nivel último.
Nada me parece más atractivo que despertar mañana –respirar un momento–, y sin pretexto de entrar en un polémico grito, exclamar: ¡Hoy se irá todo a la chingada! Aunque después tenga que admitir que eso no es cierto. Seguramente mientras increpe, pensaré en dos o tres cosas: en el regacito de mi bajo intento, en la azúcar hecha piedra para el café diurno, o en el despertador de las seis de la mañana que me perturba tanto, o bien dicho: que me ha chingado tanto.
Yo suspiro resignado a tener que soportar otro día. En fin, me sugieren que omita el inventario de mi chingonario que guardo en una caja azul casi trasparente de mi buró. ¿No es a mí a quien se le ocurre ese absurdo?, alguna persona a la que no le causes tanto entusiasmo, sí.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno, buenísimo…

“jodidas ganas de mandar todo a la chingada. «Así nomás»”… nada es mas atractivo que atreverse hacer las cosas.

“Yo suspiro resignado a tener que soportar otro día”… Soñaba el ciego que veía, y soñaba lo que quería.

Enhorabuena César

Karla Filloy Maristaín dijo...

jajaja excelente!!! el pensamiento essta libre de impuesto

israel dijo...

chingon chingon