martes, 1 de septiembre de 2009

"La Metafísica de Internet"

Es de mañana cuando Oscar se sienta en el sofá reclinable de su estudio y enciende su portátil con la esperanza de que algo bueno habrá. Está harto de correos en los que su simple nombre, le hacen desconfiar. Lee cautelosamente el spam y el correo no deseado, sin echar de menos las invitaciones a facebook, twitter y hi5. Esta vez llegó un mensaje con remitente de España. Nunca, en su bandeja de entrada, se había sentido tan impaciente y hasta de buena manera, importante. Su decisión de dobletear con click en el mensaje, le hace una bulla tremenda en el pecho. A Oscar siempre le ha gustado hacerla de emoción, como dicen en su casa. Sabe que no encontrará nada que le haga sentirse mejor en ese correo, como también sabe que no perderá nada de la misma manera, así que disipa en leer las revistas y periódicos virtuales sin coincidencia de encontrarse con una ciudad progresiva al salir del apartamento al día siguiente. Le aterran las notas caóticas y de espectáculos, que con la misma claridad y entrega que les apuestan a los futbolistas, terminan por sacarle una sonrisa de la cara por la clase política de su país.

Así es como Oscar –con un poco de tedio– enfrenta su lap, sin distinción, con ventanas auxiliares que enlodan su pantalla y enlentecen su procesador, con productos prodigiosos a los que él no tiene necesidad, ni envidia, con un mercado a las manos de nadie, con un balance económico irregular al que se somete día a día desde su casa. De no tener otra opción, se solidariza con asociaciones on line para sentirse afectivo y humano con una sociedad a la que está obligado a ayudar; con campañas tremebundas que entibian una cultura de acción precedente. Asimismo, Oscar no deja de sentirse solo, y bendice a diario que la poligamia no se regule ni penalice en internet. Es su cuarto matrimonio en red, desde que la chica argentina no tuvo para pagar la excesiva renta inalámbrica. No hay nada más, que le guste a Oscar, que su trabajo en línea; se siente gacetillero de su propia vida, de su ferviente labor como bloggero de actualizaciones nocturnas a las que pone empeño por su público. Lo único a lo que él guarda voto, es al virus cibernético, lo deja entrar para sentirse vivo y no distante.

Es todo un modo de vida –pero también una tontería– piensa.

"Día tras día, de la primavera al otoño, se renueva el interés que uno tiene...". Gregor Mendel.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajaja…. Interesante metafísica de internet , no?

Un gustazo leerle César

Enhorabuena

AvA dijo...

Perfecto modo de vida, aunque la pesadilla y el terror de los globalifóbicos.
... cuando el futuro nos alcance...
Buen cuadro César.

Karla Filloy Maristaín dijo...

se pued decir mucho en pocas palabras
felicidades!!