
Pongamos agua en una telaraña.
Mezclemos el rocío con la fina tela.
Hagamos seda de nuestros capullos.
Crearemos cosas hermosas por dentro.
Las arañas nos cuidarán y nos abrazarán con sus patas.
Ahogarán nuestros lloros con su caminar.
Ellas extenderán sus extremidades de forma armoniosa.
El movimiento de una pata termina cuando el movimiento de otra ya ha comenzado.
Imagino sus patas tocando la guitarra; su melodiosa simetría es hermosa.
Les pediremos un favor a las arañas y nos mostrarán sus bailes.
Nos enseñarán a tejer como ellas.
Crearemos telarañas pegajosas, serán peludas y de siete hilos diferentes.
Tendrá más fuerza que el acero.
Vamos a atrapar los gestos que se quedaron en el camino.
También utilizaremos la seda para sanar las heridas.
Reconstituirá y cicatrizará el daño, ya no sangrará más.
Borraremos las equivocaciones y pediremos disculpas.
Con las telarañas a nuestro rededor nada nos dañará.
Ya no tendremos que ser precavidos y diremos la verdad.
Nos cuidarán de los golpes, dejaremos de temerle a la sensatez.
Tejeremos toda la vida y será nuestra nueva era.
A cambio les diremos uno que otro secreto.
El suicidio de la madre no será requerido, les daremos nuestro alimento.
Dejarán de devorar a su pareja y formarán familias polígamas.
Afectaremos su mundo de manera que reinen sobre nosotros.
La verdad es que le tengo pavor a las arañas.
Son más listas que yo, también más rápidas.
Tienen su propósito escrito sobre cristal,
luego lo dibujan entre los árboles para que los demás lo vean.
Intento hablar con ellas y pedirles que no entren,
pero su magia no me corresponde.
Mientras pondré agua en una telaraña
y será fresco rocío de la mañana,
y con esa seda me haré un traje nuevo.
3 comentarios:
Ale... este es mi comentario :)
¡ehha! Me gustó, Ale.
Wooow!!! es un deleite leer cosas hermosas.
Enhorabuena alejandra.
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