martes, 8 de diciembre de 2009

"Lobby"

Ví una de esas películas horrorosas Polaroid en blanco y negro, de hombres que fumaban pipas y vestían gabardinas inglesas. Lo único que terminó por impresionarme fueron los autos estilo The Intocables; de ahí todo fue un capricho, mujeres rubias, delgadas y con unas notables piernas que me conformaron. Debido a la diversidad de uvas que me acompañaban, en ocasiones me perdía masticando y ya no podía seguir el hilo conductor del filme, pero no creo haberme perdido menos de lo que añoraba. Hay quienes dicen que el sonido de las películas cautivan más que las escenas, y el que pocas veces retumbaran los saxofones de Charlie Sexton en New York Catchen ayudó a generar un ambiente de misterio y enigma que se completó con el hecho de salir aullando Funny Little Frog. Como aquellas canciones iniciales, exclusivamente todo fue un inicio; triste e insatisfecho al minuto veinte dejé que siguiera la imagen. Si yo tuviera la oportunidad de ver a Eddie Sedgwick fumar de piernas cruzadas y su mirada bombástica en más de una escena, lo haría siempre, comiendo con la mirada hasta esperar que el lunar que lleva en su barbilla sea proceso para rescatar lo mejor del elenco; uno debe reconocer que siempre llega el momento perfecto y profundo para ser protagonista ajeno de cualquiera de sus personajes. Allí me fue dada la idea de comprar una fotografía al puro estilo Paco Grande.
Sabía que estaba en ciertas situaciones en las que podía sacar provecho de aquellas imágenes en París, o no, pero lo hacía casi automáticamente: mi pantalla era mi reflejo. Hay otras cosas en las que también me detuve a pensar, ya había decidido que los filmes no me agradan lo suficiente a menos que sean de Andy Wharol, no me interesa reflexionar con un final inesperado o una batalla de vida al exceso. Además, nunca sé nada acerca de lo que me rodea. Y no quiero saberlo pues la vida misma es búsqueda. Digo que retratar imágenes en la pantalla caprichosamente significa una impostura. El pavimento es extraordinario para salir a jugar peligros, y bien estudiada una solución, a la larga son materiales de muy bajo costo. Da igual. Yo no soy más que un hombre que se lleva los tickets arrugados al bolsillo. Uno como yo, uno como cualquiera, no le queda más que esperar la siguiente cartelera.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena, César

Karla Filloy Maristaín dijo...

andy wharol me gusta mas por sus retratos que su cine jiji
la cancion esta deliciosa.